La seguridad es un objetivo primordial para el presidente de Estados UnidosDonald Trump, así lo anunció en su campaña electoral y en ello insiste desde la Casa Blanca. Y en ese empeño ha establecido algunas medidas que podrían cercenar el avance de la industria turística, que aporta el 2,7% del PIB de su país. Por el momento no han desincentivado la llegada de turistas internacionales, pero podrían tener efecto más adelante, según explica Alfonso González de León, consultor senior de Vinces -firma especializada en el ámbito de los asuntos públicos-,, en el tema de portada de la revista HOSTELTUR del mes de julio que analiza analiza a fondo los impactos sobre la industria turística causados por Trump.

Desde su llegada a la Presidencia, Trump ha anunciado varias medidas que inciden en el turismo. ¿Cómo pueden afectar al desarrollo de este sector?

A pesar del temor inicial mostrado por los expertos y las patronales del turismo de Estados Unidos respecto al impacto sobre el sector de medidas como el veto migratorio, suspendido por los tribunales, y la prohibición de aparatos electrónicos en determinados vuelos, las llegadas de viajeros internacionales siguen en aumento. Sólo en abril el incremento fue del 4% respecto al año anterior, según datos difundidos en junio en una de las ferias de turismo más importantes del país. Es verdad que son viajes largos y se reservan con mucha antelación y es posible que hasta más adelante no veamos, según qué medidas, los efectos de las mismas.

El presidente norteamericano justifica estas iniciativas por la seguridad...

La seguridad es primordial para Trump y el reto está es encontrar el equilibrio entre fijar las suficientes medidas y limitaciones para garantizar la protección de los americanos y de los viajeros y, a la vez, no dar la sensación de que está en contra de la llegada de turistas.

¿Cómo son las relaciones entre las empresas, en general, y Donald Trump? ¿Temen una inestabilidad legislativa?

Su programa político es muy ‘pro’ libertad de empresa y, entre sus medidas económicas, propone una desregulación y rebajas fiscales, que las empresas valoran muy positivamente. Ya aprobó una orden ejecutiva, la que llamaba “el dos por uno”, que establece que todas las agencias gubernamentales, si quieren aprobar algún nuevo reglamento, antes de hacerlo tienen que derogar los anteriores. Además, propone una reforma fiscal que rebaja el Impuesto de Sociedades del 35 al 15%. Otra cosa es si va a poder hacerlo. Dio luz verde a la desregulación con una orden ejecutiva, pero la reforma fiscal necesita la aprobación del Congreso y va a tener que llegar a acuerdos tanto con los republicanos como con los demócratas.

Alfonso González de León.
Alfonso González de León.

Y el entorno político que rodea a la Administración Trump no es el más propicio para cerrar pactos...

Predomina un clima político donde de lo único que se está hablando es de las relaciones con Rusia, del cese del ex director del FBI, de la investigación a Trump por posible obstrucción a la Justicia… y que puede incidir en que no se implementen ninguna de estas medidas. Todas las promesas ‘pro business’ se pueden quedar en agua de borrajas.

Respecto a los inversores extranjeros -constructoras y compañías energétias españolas consiguieron importantes contratos en ese país en determinados momentos, también hay cadenas hoteleras-, ¿qué pueden temer ante el giro proteccionista expresado en el ‘America First’?

Cualquier inversor extranjero que quiera implantarse en Estados Unidos debe poner en valor el beneficio que sus inversiones van a aportar a la economía y el empleo del país. Además, es importante que consiga una red de aliados locales, con los que vaya a subcontratar ciertos servicios, que apoyen el proyecto. En el caso de las infraestructuras se abren muchas posibilidades, ya que Trump quiere “reconstruir América”, como dice. Esto va a beneficiar a las constructoras, con la apertura de licitaciones, y al turismo, gracias a la mejora de los transportes.

Si este clima político se mantiene, ¿se podría llegar al impeachment?

Una posible acusación por obstrucción a la justicia podría dar pie, jurídicamente hablando, a abrir este proceso, como ya sucedió con Clinton, a quien se acusó de obstrucción a la justicia y de perjurio. Pero más allá de la propia base jurídica otra cosa sería la realización política. Hoy por hoy creo que es muy complicado y muy prematuro hablar de este proceso.

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