Cuba vive una auténtica explosión de la demanda turística que le ha llevado a trazar un plan de crecimiento de la planta hotelera, en colaboración con sus grandes socios gestores y, al mismo tiempo, tratando de poner en valor su patrimonio. Mientras, el alojamiento privado responde a la falta de oferta. Este artículo ha sido publicado en la revista HOSTELTUR de junio.

En los últimos años, y especialmente desde 2016, cuando la política del ex presidente de Estados Unidos Barack Obamafavoreció la recuperación parcial de los viajes a Cuba, el país caribeño ha vivido un auténtico boom de la demanda turística internacional por un crecimiento de su popularidad desde otros muchos emisores. El Gobierno cubano prevé superar los cinco millones de visitantes foráneos en 2018, un nuevo récord después de finalizar 2017 con 4,6 millones, lo que supuso una subida del 16,2%, muy por encima de la media mundial, del 4%. Incluso a pesar de que el huracán Irma afectó negativamente y las restricciones promovidas por Donald Trump rebajaron las llegadas de estadounidenses, la fortaleza de otros emisores, especialmente de Canadá, es palpable en las calles y en los hoteles de toda la isla, sobre todo para el segmento vacacional.

Esta explosión de la demanda ha motivado la planificación de un fuerte crecimiento de la planta hotelera por parte de las entidades oficiales que poseen la propiedad de los establecimientos en el país, sobre todo del Grupo de Turismo Gaviota, lo que a su vez ha derivado en un refuerzo de la presencia y el compromiso de cadenas españolas como Meliá Hotels International o Iberostar Hotels & Resorts, con varias décadas ya de presencia en la isla. También la entrada de nuevos operadores de nacionalidades diversas.

La popularidad de Trinidad ha hecho necesario el apoyo al alojamiento privado.
La popularidad de Trinidad ha hecho necesario el apoyo al alojamiento privado.

Pero en medio de todo esto, y favorecido por el tipo de régimen político del país, se está haciendo todo un esfuerzo por vigilar la sostenibilidad del crecimiento, y el aprovechamiento de los recursos patrimoniales con la rehabilitación de edificios singulares. También por hacer un uso controlado del recurso a favorecer el uso de viviendas particulares para paliar la falta de camas, sobre todo en destinos que están viviendo una casi sorprendente popularidad, como es el caso de la ciudad de Trinidad. En esta población proliferan los carteles de Arrendador Divisa, con el símbolo azul sobre fondo blanco, que indican que han sido autorizados para alquilar habitaciones a turistas, lo que contribuye a ayudar económicamente a las familas.

El ambicioso objetivo de Gaviota

Según ha dado a conocer en mayo en la reciente edición de FitCuba 2018, Gaviota, que posee 84 hoteles y villas con más de 29.000 habitaciones —un tercio de la capacidad de alojamiento de Cuba- tiene prevista la apertura en 2018 de 4.591 nuevas habitaciones en La Habana, Cayo Las Brujas, Cayo Santa María, Cayo Guillermo, Cayo Cruz y Holguín. El horizonte para 2020 se sitúa en 50.000 habitaciones.

Hoy en día opera en asociación con importantes cadenas internacionales, además de las mencionadas Iberostar y Meliá, con H10 y Valentín HotelsBlue Diamond, Banyan Tree, Pestana, Kempinski Hotels y Marriott International con las que gestiona el 86% de su capacidad a través de contratos de administración.Además, como socios más recientes se han unido Louvre Group, a través de su marca Golden TulipGrupo Posadascon la insignia Fiesta Americana; la española Sercotel, que ya lleva cuatro años en la isla; o la marca Labranda perteneciente al turoperador alemán FTI Touristik, que negocia su aterrizaje en el destino.

Al alcanzar 2021, cuando Gaviota tenga las 50.000 habitaciones en explotación, se prevé que el 90 % del total de su planta hotelera esté bajo contrato de administración, lo que favorecerá, según la empresa gubernamental, el acceso a los mercados y garantizará asimilar lo mejor y más actual de las tendencias internacionales en materia de gestión hotelera, comercialización y promoción. Un movimiento destinado a posicionarse en la vanguardia de la hotelería mundial.

En este contexto, las grandes cadenas españolas con presencia en la isla han reforzado su compromiso con el destino. Así, Iberostar Hotels & Resorts añadirá once nuevos establecimientos en 2018, además de prever señaladas renovaciones y ampliaciones, como la del Habana Riviera by Iberostar o el Iberostar Grand Trinidad, ambos con un importante legado cultural y patrimonial. La compañía acelerará además el incremento de su presencia en el país, donde planea llegar a las 12.000 habitaciones en 2020.

El deseable equilibrio ante el boom de Cuba
El deseable equilibrio ante el boom de Cuba

Por su parte, Meliá Hotels International ha firmado importantes acuerdos en Cuba, que incluyen inversiones de 150 millones de dólares (unos 125 millones de euros) destinados a renovaciones y proyectos de nueva construcción, incluyendo el refuerzo de la empresa mixta que opera junto al grupo Cubanacán y la empresa británica Ceiba Investments, que actualiza sus objetivos. La cadena planea finalizar 2018 con 34 hoteles y 14.661 habitaciones en el país.

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