París quiere apretarle las tuercas aún más a Airbnb y al resto de plataformas de alquileres de corta duración. El Ayuntamiento de la capital gala pretende reducir el número máximo de noches que una vivienda puede arrendarse -actualmente fijado en 120- hasta las 90 o incluso 60 y así se lo ha trasladado al Gobierno de Emmanuel Macron, para que lo incluya en la futura ley de vivienda.

"La cifra aun no está fijada, se está discutiendo, pero lo cierto es que hay una serie de indicadores que nos preocupan. El 26% de las viviendas de los primeros cuatro distritos centrales están vacíos o se ocupan de vez en cuando y muchos parisinos están exasperados por el aumento de los alojamientos turísticos. París debe seguir siendo una ciudad accesible a las clases medias, que viven, no una ciudad de museo", asegura Ian Brossat, vicealcalde de París a cargo de la vivienda.

La intención del consistorio parisino es aproximarse a los umbrales fijados por otras importantes ciudades en las que opera Airbnb como Nueva York, que solo permite alquilar una vivienda un máximo de 30 noches, Ámsterdam y San Francisco (60), o Londres (90).

A juicio de Brossat esta restricción no afectaría al negocio de la plataforma de alquiler pues la compañía estadounidense siempre ha dicho que “el período medio de alquiler es de 33 días al año en París”.

París quiere reducir el número máximo de noches que una vivienda puede arrendarse
París quiere reducir el número máximo de noches que una vivienda puede arrendarse

Sin embargo la compañía americana no ve con buenos ojos la decisión del ayuntamiento parisino: "Es decepcionante ver como ha vuelto a ceder a las presiones del lobby hotelero. Ante el aumento del coste de la vida, Airbnb es una oportunidad para ayudar a más de 50.000 mujeres parisinas a pagar sus gastos", dice indignado Emmanuel Marill, director general de Airbnb en Francia.

La Unión de Oficios e Industrias de la Hospitalidad (UMIH) reconoce "haber llevado a cabo acciones" de lobby con los municipios y en particular con la ciudad de París y desmonta el argumento principal de la plataforma de que ayude a los parisinos a llegar a fin de mes. La mayoría de los alojamientos de Airbnb en París se concentran en el centro de la capital o cerca de lugares turísticos, no donde viven los parisinos más pobres. “Es una cortina de humo, ni produce empleo ni paga impuestos”, denuncia su presidente Roland Héguy.

A la espera de lo que decidida el Ejecutivo central, el Ayuntamiento de París ya ha tomado medidas para controlar los alquileres de corta duración. A partir del 1 de diciembre, los propietarios que deseen arrendar su propiedad en Airbnb y el resto de plataformas deberán registrarse en el consistorio y obtener así un número de identificación.

La información de referencia se encuentra disponible en Le Monde

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