Análisis / Las innovaciones tecnológicas, que permiten controlar ingentes volúmenes de datos (Big Data), han supuesto un gran avance para el sector. Pero desde que comenzamos a reservar un viaje por internet y hasta que llegamos al destino, nuestros pasos están siendo permanentemente vigilados. ¿Paranoia, teorías de la conspiración, exageraciones sin fundamento? Veamos algunos ejemplos.

Rastreo online

Ya desde el mismo momento en que iniciamos la búsqueda de un vuelo, hotel o información de un destino por internet nuestro comportamiento está siendo monitorizado.

Quizás habrán observado que numerosas empresas les informan –ahora- sobre su política de cookies, esas “galletas informáticas” gracias a las cuales un sitio web puede consultar la actividad previa del usuario.

De hecho, la Unión Europea y Estados Unidos han aprobado normativas para regular este tipo de almacenamiento de datos para prevenir abusos e invasión de la privacidad.

Las cookies permiten que el proceso online sea más rápido para el usuario. Pero también, unidas al rastreo de las direcciones IP (las que identifican la conexión de un dispositivo en particular), pueden dar pie a malas prácticas que perjudican al usuario.

Por ejemplo, aumentar los precios cuando desde un mismo ordenador se vuelve a consultar una tarifa vista con anterioridad. Ver también el reciente tema de portada Estafas en turismo, como blindarse ante engaños, abusos y usurpacion de marca.

Sistemas de reservas de hotel espiados

Recientemente, la publicación alemana Der Spiegel reveló que una agencia oficial del Reino Unido, Government Communications Headquarters (GCHQ), especializada en el espionaje de telecomunicaciones, monitoriza a determinados clientes usando un sistema automático que controla las reservas de hotel.

Y es que cuando los diplomáticos asisten a conferencias internacionales, encuentros, etc, normalmente se alojan en hoteles y cuando hacen el chek-in pueden ser objeto de un servicio no solicitado: una monitorización de su estancia por parte del GCHC.

Las filtraciones de Edward Snowden, exanalista de la NSA, muestran que tal práctica se ha llevado a cabo durante los últimos tres años en cerca de 350 hoteles de gama alta por todo el mundo.

El programa informático que espía las reservas de hotel se llama “Royal Concierge” y una vez es identificada la habitación que ocupará el diplomático, se facilita por anticipado que puedan ser controlados el teléfono, internet, etc. Ver también Las reservas hoteleras, espiadas por los servicios secretos británicos.

Miles de datos e imágenes se graban y almacenan cada segundo en empresas turísticas, destinos, aeropuertos, etc. #shu#
Miles de datos e imágenes se graban y almacenan cada segundo en empresas turísticas, destinos, aeropuertos, etc. Imagen Shutterstock

Monitorización vía wifi en el hotel

Por otra parte, a través de Hotelnewsnow.com tuvimos conocimiento de los resultados de una prueba llevada en un hotelHyatt en California. Y es que gracias a una red wifi instalada por todo el establecimiento, el hotel pudo obtener valiosa información sobre el comportamiento de sus clientes dentro del edificio, incluyendo localización, lealtad, hábitos de consumo y niveles de satisfacción.

La prueba llevada a cabo permitió que los clientes tuvieran acceso a la red wifi en todo el establecimiento: habitaciones, ascensor, pasillos, salas, bar, piscina, etc. ¿Pasaba la gente más o menos tiempo en el bar desde que les ofreció el wifi gratis? ¿Cuántos dispotivos se conectaron, en qué franjas de tiempo? ¿Se colgaron más mensajes sobre el hotel en las redes sociales? Son algunas de las preguntas que pudieron responderse con este experimento.

Las gafas que todo lo graban

Más innovaciones tecnológicas también han generado un intenso debate sobre la privacidad. Es el caso de las gafas de realidad aumentada Google Glass y otros dispositivos similares, en fase de desarrollo, que aumentan el riesgo de crear un mundo donde la privacidad sea imposible, según advierten grupos de protesta contra este tipo de tecnología.

La advertencia procede concretamente de un grupo llamado “Stop the Cyborgs” que quiere poner límites a los nuevos dispositivos móviles con capacidad para tomar fotografías o grabar videos casi continuamente. Los promotores de esta campaña exigen que las Google Glass muestren claramente a las otras personas cuándo están grabando imágenes.

No debería extrañarnos si hoteles, aeropuertos o centros de convenciones acaban prohibiendo el uso de estos gadgets.

Escáneres

La identificación biométrica y los escáneres corporales (que “desnudan” al pasajero) están cada vez más extendidos por los aeropuertos. En teoría, mejoran la vigilancia en estas instalaciones y permiten al pasajero avanzar más rápidamente a través de los controles de seguridad.

Sin embargo, en muchas ocasiones los Gobiernos no manejan y almacenan directamente esta apabullante cantidad de información personal, sino que empresas subcontratadas se encargan de la gestión diaria. De modo que casi cualquiera podría tener acceso a datos muy sensibles.

Gran Hermano

Cabe recordar que más de 1.000 millones de personas en todo el mundo realizaron viajes internacionales en 2012, según la OMT. No estamos frente a un problema menor. 

En la novela "1984", escrita en el año 1948, el escritor británico George Orwell describía un mundo del futuro controlado por un Estado totalitario que todo lo veía y controlaba gracias a miles de dispositivos de vigilancia.

El turismo es la industria vinculada a las experiencias, el ocio, los momentos felices...Pero corremos el riesgo de que la gente nos acabe asociando con el Gran Hermano.

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